Soy empleada, jefa, compañera, vecina, paciente, ciudadana, socia, participante…. (en estas he tenido alguna opción)
Pues además de todo esto, hasta cierto punto calificable e incuestionable, soy un compendio de clichés que sobre mi persona se han establecido y contra los que lucho a diario para mi desventura.
Es imposible estar siempre a la altura de lo que esperan de una, tanto para lo bueno como para lo malo.

Encima, a mí, me encanta sorprender, romper los esquemas. ¡AGOTADOR!
El principal problema es que los demás ven en ti lo que quieren ver (supongo que eso lo hacemos todos) y no lo que tu quieras que vean.
Básicamente esta es la explicación a la mayoría de los conflictos surgidos en nuestra vida.
Una, que es como es y lo cuestiona todo, llegado este momento me planteo… ¿Soy como yo creo que soy o soy como creen los demás? ¿Me veran como yo me veo?
Siempre que alcanzo este punto y me empieza a patinar el cerebro, recurro a las dos frases que tengo comprobado tranquilizan mi razón ….
Francamente querida…. ¡Me importa un bledo¡ o ….
Ya lo pensaré mañana.
¡Cuanta sabiduría¡
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